22 octubre 2007

LA FJI: EJEMPLO DE ORGANIZACIÓN DE MASAS

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La Federación de jóvenes investigadores (FJI) es una organización creada en el 2000 en torno a unas reivindicaciones muy concretas, la eliminación de la precariedad laboral en el ámbito de la investigación. Sus reivindicaciones son el reconocimiento laboral del personal investigador, tanto pre- como postdoctoral, la creación de una carrera investigadora que reglamente los pasos a seguir en la investigación desde la finalización de la carrera y todas aquellas cuestiones entorno a la precariedad: salud laboral, retrasos en los pagos, convocatorias de becas, derechos laborales básicos, etc.

En España fueron los primeros en utilizar el término “precarios” para definir su situación “laboral”.

En principio la creación de esta organización no estuvo ni dirigida, ni liderada, ni orientada por ninguna organización política “revolucionaria” o no. Al inicio lo único que se pretendía con la FJI era la coordinación de varias asociaciones locales. Su fin desde el principio ha sido muy concreto, por lo que su ámbito reivindicativo también lo es. En definitiva la FJI lucha por la regularización (de la explotación) de los investigadores en fase inicial (IFI). Por el reconocimiento legal de su trabajo. Esto queda muy lejos de ser antagónico o revolucionario. Si a esto sumamos su carácter corporativista, alejado de la idea de la unidad de clase, de la solidaridad intersectorial, etc. Puede parecer que la FJI se asemeja más a un sindicato sectorial, tipo CSI-CSIF, que a un frente de lucha (Organización de masas cuyas prácticas son antagónicas al Estado).

Creer que no hay que luchar en una organización de este tipo es no entender que cualquier organización de masas es una “estructura de Estado”, que lo que hace es reproducir y perfeccionar la explotación capitalista. La labor de los comunistas debe ser influir en la transformación de una organización de masas en un frente de lucha, antagónico al Estado. Ese cambio cualitativo se ha malinterpretado casi siempre, al menos desde la muerte de Lenin, porque no es una cuestión meramente discursiva sino sobre todo de las prácticas de la misma organización de masas.

La pregunta obvia es, ¿cuál es la labor concreta de un comunista en la FJI? La respuesta fácil, “radicalizar” el movimiento. El infantilismo nos llevaría al uso del “discurso” (Ver "Lo que no puede durar en el PCF, Althusser). Así, nuestro discurso dentro de la FJI tendría que “convencer”, tendría que hacer a los precarios anticapitalistas y así llevárnoslos a nuestro terreno. Todo eso siendo el más trabajador, el más honrado, el que mejores propuestas lleva, el que convence…bla bla bla. Esto obviamente lleva al aislamiento y a la desaparición de la organización.

Mi teoría es que la FJI es revolucionaria con un discurso de Estado. ¿por qué?

Hoy pocos discuten que los soviets, en 1905, fueran revolucionarios, sin embargo todavía su programa, o sea su discurso, no era anticapitalista. Pero sí lo eran sus prácticas. Estaban, más o menos conscientemente, generando un poder antagónico. Cuando Trotsky llega a San Petersburgo se encuentra que los mencheviques ya habían organizado a los trabajadores mediante un delegado cada 500 trabajadores. Pero ¿para qué?, ¿para destruir al estado zarista? Muchas de las tareas de los soviets eran rellenar los huecos que el aún “verde” estado capitalista ruso dejaba. Distribución, seguridad, organización laboral (gestorías y recursos humanos vamos) aparte de las reivindicaciones economicistas clásicas tipo tradeunion. Lo mismo pasó en otros países europeos unos años más tarde. Algo común en todos los “soviets” europeos fue la cantidad enorme de cuadros que se formaron en sus luchas, sin embargo, en Alemania esos cuadros fueron a parar al Estado capitalista, al perfeccionamiento del sistema de explotación, mientras que en Rusia sirvieron al Estado socialista, en un principio. Esto se ve clarísimo cuando analizamos la "procedencia" de los rectores, decanos y demás cuadros universitarios. La gran mayoría han "militado" en organizaciones estudiantiles y/o políticas, y presumen de haber corrido delante de los grises. Ahora son los mejores en su trabajo, la formación de cuadros para el sistema capitalista.

En un ambiente revolucionario, la organización de masas tipo “tradeunion” es claramente reaccionaria. Sin embargo, en un periodo de reacción ideológica, donde la ideología capitalista se ha hecho “vida”, cualquier dinámica colectiva por parte de los explotados es, al menos, positiva.

¿Qué es lo que hace a la FJI revolucionaria? Ya lo he dicho, sus prácticas. Es una organización asamblearia pero no ácrata, que sabe delegar y pedir responsabilidades. Que continuamente se renueva, tanto sus personas como sus ideas.

Asumen con madurez, asombrosa en nuestros días, la derrota en el debate. Cosa que no pasa ni en “las mejores familias”. Utilizan la delegación de responsabilidades, pero lo que es más importante, delegan los debates. Los mandatados a una reunión con un consejero o un viceministro no dirán más de lo que se ha debatido anteriormente, no se tomarán decisiones sin contar con la “fede”. Por ejemplo en Junio del 2005 se organizó una manifestación en Madrid estatal, los autobuses, las pancartas, todo preparado. Un par de días antes el ministerio llama a una reunión para negociar las reivindicaciones si se desconvocaba la mani. Pues se dio un debate en todo el estado, luego un referéndum y al final se decidió desconvocar. Así funciona con todo. Y aunque se equivocaran (que lo hicieron), el que la decisión fuera colectiva sirvió para que los que participaron en el proceso aprendieran algo.

Los “representantes” temporales en una negociación no son fijos, todos participan del debate y los negociadores no se pueden salir de lo debatido. Eso desconcierta a los interlocutores de la negociación, sobre todo a los políticos. El chantaje y el engaño es más difícil, y lo que es más importante, se generan unas prácticas de honestidad, de saber delegar y ser delegado, de democracia real, de elaboración y discusión colectiva.

Aquí hay dos factores muy importantes, uno que estas prácticas no son “naturales”, sino que se reproducen; y dos que las prácticas representativas de la “democracia” burguesa quedan al descubierto. Cuando por ejemplo un político pide un representante de la FJI fijo, se rechaza; o cuando se cuela algún “manipulador” o trepa en la organización es detectado inmediatamente y rechazado.

Como organización de masas “de manual” tiene varios niveles de organización:

La Asociación Local: es el núcleo de la FJI. Tiene total autonomía en la toma de decisiones y en la línea a seguir con respecto al resto. En la práctica se suelen asumir los debates llevados a cabo en la estatal.

A su vez hay dos niveles de organización, están los socios, que pagan cuota, unos 600 en total. Según el número de socios así el número de votos de la asociación local en la FJI.

Pero además de los socios están las listas de correo. Ahí opina y VOTA todo el que quiera, dentro de las reglas de la lista. En la lista estatal hay unos 640, de los que apenas participan activamente unos 60 a lo sumo. Esto no quiere decir que esos 60 sean los activos en la asociación, muchos de los “militantes” lo hacen en otros ámbitos de la federación.

Cada asociación local tiene un número de votos proporcional al número de socios, materializados mediante los representantes. Ellos tienen la obligación de llevar las propuestas, votar, debatir, tomar algunas decisiones, etc. en las asambleas de la FJI, que se celebran cada 6 meses. Así como bajar a la lista de la asociación los debates y decisiones importantes que se estén dando en la lista de correo estatal, la de la FJI. Vamos, lo que es un delegado.

El funcionamiento orgánico está basado en el reparto de tareas y en la descentralización de las mismas.

LA DEMOCRACIA REAL Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Esta organización de masas ha surgido gracias a la utilización de Internet, algo novedoso e interesante. No se debe olvidar que estamos hablando de cuadros del “Estado”, la élite en la producción, es más, en el desarrollo de las fuerzas productivas. Por tanto el uso de las nuevas tecnologías para el perfeccionamiento de la explotación son utilizadas para la lucha de estos futuros cuadros, del Estado.

Los debates maduran en las listas de correo, donde la gente puede participar con tranquilidad, donde los manipuladores lo tienen difícil (aunque no imposible). Rara vez se realizan referendums en la lista, sólo en cuestiones de urgencia y utilizando el voto ponderado por asociaciones. El debate generalmente va madurando hasta que se llega a un consenso. Aunque esto no siempre ocurre.

La web participativa. Otro elemento totalmente novedoso para mí ha sido la creación de una web participativa. Igual que las listas de correo electrónico permitieron la creación de esta organización,

la web llamada Tiki-wiki va a permitir que la organización dé un paso más. Generalmente la información es unidireccional, incluida la de internet. Pero la web tiene un potencial inmenso al permitir la creación de grupos participativos en "entornos web". De lo que se trata es de que una web sea elaborada por el colectivo, no que tenga la posibilidad de "toquetear", sino que es así como se construye. Y de una manera lo suficientemente fácil para que sea bastante masivo.

Esto tiene muchas ventajas: elaboración colectiva, se evitan las relaciones de poder que se dan en las asambleas presenciales, se permite la clandestinidad (en el caso de que fuese necesaria) y permite que la generación del discurso sea colectivo y esto es importantísimo.


DEFICIENCIAS:

CORPORATIVISMO Y ELITISMO

Un rasgo interesante, a la vez que peligroso, es que en la FJI se refleja la misma fragmentación de clase que el resto de la clase obrera.

La FJI engloba únicamente a los investigadores que están en su fase inicial, antes de la tesis doctoral o inmediatamente después. No incluye a becarios de otro tipo, a trabajadores sin contrato o becarios, etc. Esto es algo negativo, evidentemente se debería luchar por la fusión con otras organizaciones o con la ampliación del espectro reivindicativo. Lo que se podría traducir en la fusión con algún sindicato de clase. Sí, pero no ahora. Básicamente porque no existe ningún sindicato de clase. CCOO ni aglutina a los explotados de España ni mucho menos tiene prácticas revolucionarias, en realidad es un sindicato vertical. La fusión de la FJI con CCOO sólo supondría la desaparición de las prácticas antagónicas de la primera.

El chauvinismo divide a las asociaciones locales en grupúsculos tendientes al infinito. Ayudado por la infinidad de becas y ayudas a la investigación, cada grupo lucha por la mejora de su ámbito de actuación más cercano. Aquí es donde está el mayor reto ideológico "inmediato", conseguir que estos investigadores sean conscientes de que su lucha es global. El siguiente paso sería conseguir que luchen por la eliminación de la explotación, pero ese es otro tema.

Uno de los pilares del Sistema y del Imperialismo es el desarrollo de las fuerzas productivas, para ello la tecnología, la ciencia, la economía, las humanidades, etc.; son fundamentales. En la “agenda de Lisboa” del 2000 la UE se propuso una tarea fundamental, el aumento de la productividad frente a los EEUU. Pero en España, la burguesía no quiere cumplir este objetivo por el camino de la productividad, sino por el del aumento de la explotación directa y de la especulación. Por tanto la investigación no es una prioridad. Y en vez de competir con EEUU, somos una fuente continua y barata de investigadores. Pero por otro lado la UE exige un aumento en los presupuestos en investigación, esto para “España” es un problema, hay demasiados investigadores en formación para plazas a cubrir.

Por esto la FJI tiene otra peculiaridad, es el “elitismo de clase”, está compuesta por los futuros intelectuales (cuadros) del Estado. Pero en la planificación formativa de los futuros cuadros del Estado no está la elaboración colectiva, las reivindicaciones, la toma de conciencia, la organización de asambleas, las manifestaciones, las consignas, etc. Sino precisamente ser los artífices de la reproducción ideológica de la explotación (profesorado universitario funcionario) y el desarrollo de las fuerzas productivas (investigadores), vamos, cuadros del Estado.

El “problema” está en que en la lucha se adquieren unas habilidades que en condiciones de reacción como las actuales sólo sirven para perfeccionar el sistema. Los “militantes” de la FJI, son mejores oradores, se desenvuelven mejor ante situaciones como una reunión con altos cargos políticos, conocen muy bien los entresijos administrativos, legales, de burocracia, etc.

Esto podrá servir para mejorar y perfeccionar al Estado, o para “acercar” la revolución. El tiempo lo dirá.

PELIGROS Y ESPERANZAS

Es fundamental que la FJI siga siendo asamblearia, transparente, masiva y de masas…Que los cuadros que se están formando crezcan en prácticas antagónicas, inconscientemente revolucionarias, aunque éstas se terminen diluyendo inevitablemente en la poderosa ideología actual.

Es necesario seguir luchando en cuestiones concretas, cotidianas, para conseguir que siga aumentando el número de becarios que participan.

Sería muy interesante que con las victorias parciales conseguidas en los últimos meses y el reconocimiento laboral que se está alcanzando, las asociaciones locales se acercaran a posturas sindicales, siempre manteniendo la estructura organizativa intacta. Pero como toda organización no está aislada, también reproduce prácticas muy nocivas, que muy probablemente la terminarán matando.

Estas son el legalismo, que no se mantiene en los términos de la legalidad para sobrevivir, sino que defiende la legalidad, la afianza, la hace más “natural”. Esto se traduce en un institucionalismo exagerado.

La integración total en el Estado. Esto es lo más peligroso, la FJI ejerce en muchas ocasiones como aparato burocrático. Escribe leyes, elabora enmiendas, asesora a la administración1, orienta a aparatos de Estado como los sindicatos o las universidades. Rellena los huecos del Estado en materia de I+D+I.


CONCLUSIONES:

A riesgo de caer en una retórica roja, vacía de contenido práctico, tan común en los últimos decenios, sin un Partido revolucionario con un programa claro y sobre todo, una táctica en las organizaciones de masas, ya que el Partido surge de estas, toda dinámica “interesante” será absorbida por la maquinaria del Estado y servirá por tanto para mejorar la explotación. Hasta las organizaciones más izquierdistas terminan en el revisionismo o en el estalinismo cuando pretenden “concienciar2” a las masas o cuando creen que las mejoras (las reformas) acercan a la clase obrera al socialismo, cuando en realidad lo que hacen (en la mayoría de los casos) es alejarlo.

No es casual que en España surja un movimiento como la FJI, que nace de las entrañas del Sistema, de uno de sus pilares básicos, el desarrollo tecnológico (de las fuerzas productivas). La división internacional3 del trabajo es también (sobre todo) división en el desarrollo de las fuerzas productivas. Como se decía más arriba, la burguesía española no necesita desarrollar las fuerzas productivas, pero sí la burguesía europea, que presiona a España para que forme a más y más investigadores que forman una masa de precarios con un altísimo grado de cualificación, con bastante capacidad de lucha, pero que en circunstancias de reacción ideológica como la actual, sólo pueden tirar para un lado, para el Estado.


Web de la organización: www.precarios.org

1 La FJI en más de una ocasión ha orientado a alguna consejería sobre si tal tipo de contrato era o no legal, o ha elaborado estudios a propuesta de alguna administración.

2 Véase “Lo que no puede durar en el PCF” de Althusser.

3 Aunque también regional, sólo hay que observar la diferencia en inversión en I+D+I per cápita de Cataluña y de Extremadura.

4 comentarios:

Salomon dijo...

Interesante reflexión. Me gustaría saber si para realizar el artículo te basas en tu propia experiencia o si has contado con las vivencias de precarios de "etapas anteriores". Por otro lado, no me queda claro si se se trata de una visión general de la FJI desde el 2000 o tu impresión de la situación actual.

Por otro lado, te invitaría a ser más critico con la federación, pues tal como lo cuentas suena ideal en el fondo y en la forma. También se animaría a profundizar y proponer (desde tu punto de vista) los fallos de la organización y cómo desde una visión comunista se podrían solucionar o en que "tipicos errores" podría caer y cómo evitarlos.

En términos generales me gusta (aunque la terminología es complicada para un neófito en la materia) y ayuda a ver tu punto de vista sobre la fede. Enhorabuena, espero ver una segunda parte.

Salu2
SALOMON

PD:¿podrias enviar una copia en pdf?

anso dijo...

Me parece un curro genial. Aunque yo hubiese sido más crítico. Un funcionamiento asambleario lleva unos problemas intrínsecos que no se comentan, aunque quizá sean inevitables.

A mí tb me gustaría una copia en pdf.

GOLEM dijo...

Bueno Moncadista, me parece un artículo bastante interesante, y como no desde ese punto de vista tan particular tuyo, es decir que como dice Salomón, la terminología me puede. Por lo demás, enhorabuena, está genial¡

Javivi dijo...

Hola feo,

El artículo es un curro genial, enhorabuena.
Mis peros:
1- En relación a CCOO. Dices que la FJI es una organización de masas, a mi realmente no me lo parece. Orgánicamente es una organización muucho más transparente y horizontal que cualquier sindicato, pero en relación al sector que agrupa y a la cantidad de gente de ese sector vinculada a ella, no creo que sea una organización de masas. Para proponerse ser una organización de masas, debe comenzar a abrir el panel reivindicativo al resto de asalariados, y esto es una cuestión realmente complicada. CCOO es un sindicato casi totalmente burocratizado, cuyas últimas decisiones lo alejan de los interes generales de los trabajadores (apoyo a la Constitución europea, a la Reforma Laboral, a la modificación del sistema de pensiones, a la Reforma del Estatuto de los Autónomos, etc). Pero te hago una pregunta: si CCOO (que es el mayor sindicato del Estado Español) no es una organización de masas, ¿qué es una organización de masas? No debemos poner atributos pertenecientes al análisis desde nuestros prejucios (o juicios más bien) hacia las direcciones sindicales. Me explico: yo tampoco estoy cómodo en CCOO, estaría más cómodo en un "sindicato rojo", pero ¿no es una de las labores de cualquier revolucionario disputarle los espacios en las organizaciones de masas a la socialdemocracia o en este caso al social-liberalismo? ¿en qué grado somos culpables los revolucionarios de la situación actual de los "grandes" sindicatos?

2- En relación a las reformas. Sólo una cuestión estratégica: lo interesante de las reformas no son las reformas en sí (que también), sino la lucha que ha de dearse para conseguirlas. Si esta lucha no es una manera consciente de que los trabajadores tomen conciencia de sí mismos, si la autoorganización y la democracia que se forjan al fuego de las luchas no formaran parte de una educación anti sistema, y lo que es más importante: de los atributos de una nueva sociedad más justa, entonces nada de esto tendría sentido. Si la única lucha que debemos hacer los revolucionarios es por la revolución, obviando las reformas, entonces estaríamos condenados al fracaso, al sectarismo y al olvido. Desgraciadamente, estos atributos se dan en demasiadas organizaciones antisistema, lo que las mata antes de nacer, o las convierte en improductivos círculos de debate.

No comento el resto del artículo, porque estoy bastante de acuerdo (no genera debate) y porque siempre tendremos tiempo de comentarlo al amparo de una cervecilla.

Te mando un besico desde Granda.

Javi